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Agustina Ledesma: “Pintar mandalas me apasiona”

Agustina Ledesma Valencia de 24 años, nació en Corrientes Capital y fue criada desde los 6 y hasta los 18 años en la localidad de Isla Verde, Provincia de Córdoba, es hija de Rossy de Formosa y Alejandro de Paso de los Libres (Corrientes), Sofía es su hermana menor; todos ellos viven en Córdoba.

Al finalizar la secundaria tomó una fuerte decisión, volver a la ciudad correntina a seguir estudios terciarios o universitarios, sin tener claro que carrera sería la que elegiría, pero sentía la necesidad de tomar vuelo propio, y en este devenir de su corta vida se encontró con la posibilidad de continuar con su pasión de pintar.

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Sus trabajos con el solo hecho de contemplarlos reconfortan el alma, por sus diseños y colores, por las tramas y combinaciones, son una obra de arte al alcance de todos. Pero lo que resalta es que son realizados con amor, entusiasmo y perfección. Agustina los personaliza teniendo especial cuidado en los detalles que les solicitan. Cuando hay pasión en lo que se hace se transmite, y ese es un valor agregado que el receptor lo agradece infinitamente.

Se pueden apreciar sus trabajos en las redes: Facebook: Agustina Cuadros. Instagram: @agustinacuadrosyarte

¿Cuándo tomaste la decisión de regresar a Corrientes?

Regresé a mi ciudad natal al terminar la secundaria en 2015. Inicialmente estudié Gastronomía y Alta Cocina en IGA. Sin saber muy bien cuánto tiempo me quedaría y cuáles serían mis planes a futuro. Durante ese año viví con una amiga de la familia, a quien considero una abuela. Luego, en 2016 comencé a estudiar abogacía en la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE); al inscribirme en una carrera larga había tomado la decisión que este sería mi lugar en el mundo de aquí en más.

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¿Cómo sobrellevaste el hecho de dejar a tu familia?

En ese año que decidí venirme a Corrientes, crecí muchísimo como persona. Estar lejos me ayudó a ver la vida desde otra perspectiva, valorar más el amor de la familia y los esfuerzos que hacen los padres por los hijos y sobre todo pienso que no sería como soy hoy si no tomaba esa decisión en marzo del 2015.

Contame de tu familia en Corrientes.

Está conformada por mi pareja, José García y su hijo Mateo de 10 años, gracias a él también agrego ‘ser mamá’ a mi descripción. José es quien me ayuda a crear en madera las cosas que se me ocurren; me acompaña a comprar los materiales, recorremos la ciudad para entregar los pedidos, y hasta pintar cuando no llego con el tiempo. Es una parte fundamental en lo que hago, sin su apoyo y compañerismo mi emprendimiento no se habría expandido tanto.

Como José es abogado y como él me ayuda a mí, yo le correspondo de la misma manera, ayudándolo a redactar sus escritos y con las materias que voy cursando también lo ayudo, ya que continuamente van cambiando los términos en el derecho.

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¿Quiénes más te acompañan en las largas horas de trabajo?

Tengo tres perritas, que son mis compañeras de todos mis días de pintura. Me siento en el sofá a pintar y ellas están ahí. Si me quedo hasta tarde pintando, están ahí; frecuentemente subo a mis redes las fotos con ellas.

¿Desde cuándo pintás?

Durante mi infancia asistí a clases de dibujo y pintura donde pinté mis primeros cuadros sobre madera, de los que no aprendí grandes técnicas de dibujo, lo hacía más como una tarea extracurricular.

Quien es mi gran maestra y de quien aprendí todo lo que sé, es mi mamá, es excelente pintando, cosiendo, haciendo manualidades, creando con las manos. Crecí en un entorno de hacer las cosas por uno mismo, de crear algo a gusto de cada uno.

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Sobre Agustina emprendedora.

‘Agustina Cuadros y Arte’, fue naciendo de a poco a lo largo de los años sin que me diera cuenta. En cada verano al terminar las clases viajaba a quedarme con mi familia en Córdoba hasta el inicio de clases del siguiente año. Isla Verde es un pueblo chico y de pocos habitantes, por lo que no había mucho que hacer. Y así, de a poco fui pintando cuadros y otras cosas, para mi mamá y mi familia, como un hobbie.

Pintar como una salida laboral comenzó en 2019 cuando conseguí algunas maderas, invertí en acrílicos y ganchitos. Publiqué para vender percheros y portallaves. Mis primeros clientes fueron amigos y familia, con mucha aceptación de lo que hacía.

En octubre de ese mismo año compré dos mesitas plegables para probar suerte, veía mucho, en los parques o la costanera, a las familias con sus mesitas, y la idea que se puedan pintar y hacerlas más lindas me encantaba. Las pinté y publiqué en Facebook, fueron un éxito. Fue ahí, donde todo comenzó a tener otro color.

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¿Hasta qué lugares fueron tus trabajos?

Hasta el momento llevo 200 mesitas pintadas, y están distribuidas por Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe, Chaco, Corrientes, Misiones, Formosa, y con ganas de llegar a más lugares.

Mi auge fue durante la cuarentena cuando publiqué la foto donde están todas las mesitas en mi patio, fue entonces cuando los pedidos de mesas plegables explotaron.

Al pintar ¿cómo decidís colores, figuras y texturas?

Mis trabajos son completamente personalizados, dedico gran parte de la conversación cuando me realizan un pedido en saber qué colores eligen, el tono en específico de cada color, y durante el proceso envío fotos, soy muy atenta.

Los mandalas son de mis diseños favoritos, con los que más cómoda me siento, y lo que más me encanta hacer. Pero recibir propuestas de otros diseños, con colores que no acostumbro a usar, que me hagan salir de mi zona de confort, me obliga a esforzarme más y el resultado final es de lo más satisfactorio.

¿Qué artículos incluyen tus ofertas?

Mesas plegables, portallaves, percheros, cuadros, reloj reciclado con antena de Directv, porta macetas, bandejas, juego de sillas y sillas para niños, son algunas de las cosas que pinto y que ofrezco en mi emprendimiento, con ganas de ampliar y crecer aún más, dividiendo mi tiempo en estudiar, pintar y estar con mi familia.

Desde hace un tiempo agregaste murales a la lista.

Así es. El primero fue en Córdoba en la casa de una vecina, en los muros alrededor de su piscina, me dijo que quería que tuviera más vida el lugar y me pidió asesoramiento. Después, a los días de volver de vacaciones pinté unas alas en una estética, y otro fue en un local comercial.

¿Cómo fue este proceso de crecimiento?

Obvio que dentro de toda esta vida de color que vivo, tuve momentos grises en donde muchas cosas no funcionaron, prueba y error. Borrar y volver a intentar. Hace un año y medio tardaba tres días en pintar una mesita, hoy puedo pintar dos en un mismo día.

¿Qué otras superficies incursionaste?

En este verano me inicie en el mundo de los murales, el espacio de 60x60 cm de las mesitas que venía pintando me había quedado pequeño, y es así que durante mis vacaciones en Córdoba pinté mis primeros murales en un patio, y al regresar a Corrientes lo seguí haciendo, con muchas ganas de continuar.

“Agradecer es el arte de atraer cosas buenas”, decís. ¿A quiénes querés agradecer?

Siempre soy muy agradecida con mis clientes, cada una de las cosas que pinté fueron realizadas con mucho amor y entusiasmo. He realizado pinturas con mucho significado, con frases dedicadas a personas que ya no están, o pedidos que son para regalar a personas muy queridas. Gracias a muchas personas que me recomendaron con sus amigos y familias, crecí muchísimo, se hizo una cadena.

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